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Más disciplinaria e integradora que explotadora.

Fabricato no desarrolló una política de explotación de la fuerza de trabajo durante su periodo más productivo, la juventud, para ser desechada después, como era el caso de esos conventos y de muchas empresas en la actualidad.  Las trabajadoras podían permanecer en el Patronato el tiempo que querían y hubo varios casos de obreras que llegaron a la jubilación siendo internas.

 

Si bien el Patronato alienada la libertad y la individualidad de las trabajadoras, no las sometía a una explotación física, y la disciplina religiosa, aunque rígida, nunca alcanzó los niveles de humillación y sometimiento que aplicaron en el siglo XIX en los internados. El salario de las obreras les era dado para que ellas lo administraran mientras en los internados decimonónicos, este era enviado a los padres y a veces era inexistente.

Texto Mujer, religión e Industria p145.. Luz Gabriela Arango

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