UN DOMINGO EN EL PATRONATO
Fotos y texto Archivo Fabricato
SON LAS 6
DE LA
MAÑANA,
SUENA LA
CAMPANA
QUE DA LA SEÑAL
DE LEVANTADA.

SON LAS 6 Y MEDIA DE LA MAÑANA, SUENA LA CAMPANA ¿QUÉ PASA?
Es la hermana que espera a las Socias de la Cruzada, o a la Hijas de María, o a otros congregantes, según el domingo para la comunión en consagración.

SON LAS 7 DE LA MAÑANA, SUENA LA CAMPANA
¿QUÉ ACONTECE?
Es la hora de la Santa Misa, las obreras salen apresuradamente del comedor arrastrando las sillas para el salón donde se celebra el Santo Sacrificio. Cuando esta termina el salón se convierte en plaza pública, unas gritan, otras cantan, otras sacan las sillas penosamente y las llevan a su lugar.
Mientras tanto la superiora permanece en el puesto donde oyó la Santa Misa, pues no ha sido posible dar un paso, está rodeada de grupos de obreras: la una pide el permiso de ir a Girardota a pagar una promesa, la otra de ir a Medellín a pagar un dinerito que debe, la de mas allá desea ir a Copacabana a comprar mercancía que allá es muy barata, otra pide el permiso de ir al Calvario, total que son las 10 de la mañana y la pobre Madre no ha cesado de dar compañeras a todas y cada una de las que desea salir, para que no se vayan solitas por esos mundo de Dios.
SON LAS 10 DE LA MAÑANA, SUENA LA CAMPANA
¿DÓNDE VAMOS?
-grita una, Don Pepe, Don Pepe grita otra, que bajen pronto las del Orfeón, que Don Pepe está esperando.
Pasan unos minutos y el Patronato se ha convertido en una escuela de Arte. Son las 10 de la mañana suena la campana.
En uno de los vestíbulos se oye cantar hermosamente a 6 voces: En la punta de un manzano vi un pajarito, un pajarito, un pajarito.
En el comedor de las obreras, suenan los tiples, las liras y las guitarras, el señor Zorrilla y sus discípulos ensayan una pieza.
En el pasadizo de la clínica se oye armonio, es el coro de Santa Cecilia que ensaya el Tantum Ergo para la bendición de la tarde.
Mientras tanto llegan las 12 tocan el Angelus, los obreros que habían pasado la mañana en el salón de clase estudiando o leyendo libros de la biblioteca Fabricato, jugando billar y los que habían permanecido en grupos sentados en los prados de los jardines o en las bancas del corredor de la capilla, se levantan como movidos por un resorte a formar un pelotón en la puerta principal de salón comedor, esperando la señal para entrar a almorzar; en este momento cada uno quieres ser el primero.
Hermoso es ver con que fe y fervor bendicen la mesa. En estas las 180 obreras saliendo de las roperias, los baños, de los vestíbulos. Todas muy obedientes se dirigen al comedor también en busca del almuerzo.



ES LA 1 DE LA TARDE, SUENA LA CAMPANA,

Las Hermanas tocan las palmas;
-aprisita niñas que ya el Senor Capellas está listo para dar la clase de Religión.
Vayan todas dice la Superiora, que ninguna pierda una clase tan interesante e instructiva, que todas la necesitan mucho.
SON LAS DOS DE LA TARDE, SUENA LA CAMPANA
Que se reúnan las catequistas que ya llegaron los niños de los obreros de Fabricato, que en número de 90 a 100 corren por los jardines del Patronato mientras llegan sus maestras.
Y en el vestíbulo ¿qué pasa?
Hay una reunión de las Celadoras de la Cruzada o de Hijas de Maria o del Mutuo Auxilio; reunión en la cual se va a tratar asuntos referentes a la institución.
SON LAS 3 DE LA TARDE, OTRO CAMPANAZO
Que bajen a tomar las onces dice una de las cumplidoras de su reglamento y las obreras van llegando al comedor a recibirle a la Hermana una taza de chocolate caliente.
Entre tanto la Superiora que ha estado en el salón vigilando los idilios de amor de 15 a 20 parejas de novios, ha tenido que presenciar y tomar parte en una escena semejante a la de esta mañana, en esta vez el personal mixto.
Llega un obrero:
-Reverenda Madre, que si me permite hablar con T.J.D, me ha gustado esa señorita, parece recatada, no usa el vestido muy alto, no usa descote, no habla con los hombres en la calle, parece que fuera a ser una buena esposa;
-Sí señor, contesta la Superiora, es una niña muy buena; pero por lo mismo que es buena Ud. no debe venir a buscarla para pasar su tiempo y después retirarse.
-No Madrecita, dice el obrero, es para pagar; es que me gusta tanto la señorita.
-Reverenda Madre, dice otro; Ud. no puede intervenir para que la señorita G.M me salga?. Me dejo Reverenda Madre y yo le hablo con la verdad, yo he andado mucho mundo y es la única mujer que me ha robado el corazón y ahora me abandona...
-No señor, le contesta la Superiora, yo no puedo obligarla a esto; esa señorita es completamente libre en ese sentido.
-Pues entonces yo más bien me retiro de la Fábrica, pues ya para quién voy a trabajar/
Y en realidad el señor se retira de la Fábrica.

-Madre, dice una de las Hermanas, ¿tiene la bondad de permitirme hacer una clasesita a las muchachas del servicio?
La querida Madre Julia Delfina ha establecido los Domingos una hora de clase para estas abnegadas jóvenes que tanto ayudan a la buena marcha de la casa.
-Madre, dice otra de las Hermanas; ¿tiene la bondad de permitirme ir hasta Machado con las obreras que quieren dar una caminada?
-Reverenda Madre, que si me permite mostrarle la casa a unos familiares;
Y la familia es tan numerosa que parece han venido desde los bisabuelos hasta los tataranietos, una mala visión de chicos gritan, suben y bajan las escaleras, parece la hora de llegada.
En esto se levanta de su puesto uno de los jóvenes que está en visita de novio;
-Madre le dice: si Ud tiene un tiempecito ahora yo quisiera que Ud. fuera a ver la casita que le tengo a esta niña, (está próxima a casarse), a ver si falta algo que sea necesario.
Otro de los novios le llama la atención:
-Madrecita: tiene la bondad de ver esta listica del ajuar que ha comprado a ver si esto es todo.
Mientras estas y las otras, llega un señor, que busca a la Superiora:
-Reverenda Madre, yo vengo a ver si Ud. que tiene tanto brazo en la Fábrica, me hace la caridad de colocarme a esta muchachita: la muchacha no osa mirar, parece muy humilde y tímida.
-No señor yo no puedo hacerle este favor, porque no tengo atribuciones para ello. Hay un señor encargado de recibir el personal, y solo él puede hacer.
-Sí madrecita, es que somos muchos, en la casa y tenemos muchas necesidades.
Estas últimas palabras las dice llorando.
La Superiora se enternece y le dice:
-Vuelva el Miércoles Señor a ver si puedo hacer algo en su favor.
Al otro día la Madre manda una razoncita a Don Hernando, que le da mucha pena molestarlo, pero que tenga la bondad de mandarle un fichito de entrada.
Entra la obrerita al Patronato muy tímida….. no se atreve ni a mirar. Una de las Hermanas le muestra el baño, otra le enseña a tender la cama, etc. etc.
Han pasado 3 meses, la niñita está completamente cambiada, conversa con sus compañeras, echa chistes, se viste con elegancia, consigue un novio y hasta se casa.
HAN LLEGADO LAS 5 DE LA TARDE, SUENA LA CAMPANA
Es la hora de las despedidas, de las promesas de amor constante. En seguida, los novios en parejas están postrados en el corredor de la Capilla, recibiendo la bendición del Santísimo.

SON LAS 6 DE LA TARDE, SUENA LA CAMPANA
-aprisita al comedor, dicen las Hermanas encargadas de las internas, que ya está aquí la Hermana Berenice.
La comida es servida entre gran algarabía, todas cuentan su aventura del día: una cuenta los que vio en su pueblo. etc. etc. Terminada la comida, las jóvenes que pertenecen a las Acción Católica, se dirigen al vestíbulo, donde las espera la Hermana Berenice, las otras pensionadas se dirigen al espacioso costurero para aprender el baile.
Mientras estas, pasan 70 u 80 obreros venidos también de Girardota, Copacabana, Medellín, etc. están sentado a la mesa comiendo, pero estos no cuentan cuentos: están en silencio.
SUENA LA CAMPANA, POR FIN LLEGAN LAS 8 DE LA NOCHE
El día ha terminado; es hora de acostarse. las hermanas levantan el corazón a dios y exclaman: Gracias a dios que ya ha pasado el día del descanso del señor !